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    August 26

    Esta Oferta De Trabajo Es Un Chiste

    OPERADORES TELEFONICOS

    Fecha de la oferta: 26-08-2008
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    Nombre de la empresa: Digitex
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    Web de la empresa: www.grupodigitex.com
    Número de trabajadores: 1200
    Sede central en: Madrid
    Descripción de la empresa: Digitex es una compañía española especializada en servicios de outsourcing tecnológico. Desde 1988, nuestra apuesta principal ha sido, y sigue siendo, la implantación de proyectos en los sectores más competitivos y dinámicos del ámbito empresarial.

    Entre nuestros clientes se encuentran las mayores operadoras de telecomunicaciones, compañías de energía, grandes bancos, etc.

    Hoy en día somos más de 7.000 empleados repartidos entre las delegaciones que posee el Grupo en España (Madrid, Barcelona, León, La Carolina (Jaén), Aranda de Duero (Burgos), Albacete y Talavera de la Reina (Toledo)), y en Latinoamérica (Colombia, El Salvador, Guatemala, México, Nicaragua, Panamá y Perú).


    En Digitex orientamos nuestro esfuerzo hacia la Calidad y la Formación como elementos clave para alcanzar el éxito.

    Si quieres trabajar en un negocio de personas para personas, en continua evolución y crecimiento, aquí tienes la oportunidad de hacerlo.

    Te esperamos.

    Ubicación

    Población: Sant Joan Despi
    Provincia: Barcelona
    País: España


    Descripción

    Puesto vacante: OPERADORES TELEFONICOS
    Categorías:
    Atención a clientes - Atención al cliente
    Número de vacantes: 7
    Descripción de la oferta: Importante empresa en Externalización de Servicios, selecciona para empresa del sector Energético, 7 operadores telefónicos para realizar las siguientes funciones:

    - Recepción y registro de contratos
    - Control de calidad
    - Grabación de datos

    Ofrecemos:
    - Formación a cargo de la empresa
    - Horario: de 13 a 21 horas
    - Salario: 10.882 brutos anuales con desarrollo económico posterior


    Requisitos

    Estudios mínimos: Bachillerato
    Experiencia mínima: Al menos 1 año


    Contrato

    Jornada laboral: Intensiva - Tarde
    April 25

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXVI

    LXVI
     
    ¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
    de los senderos busca;
    las huellas de unos pies ensangrentados
    sobre la roca dura,
    los despojos de un alma hecha jirones
    en las zarzas agudas,
    te dirán el camino
    que conduce a mi cuna.
     
    ¿Adónde voy? El más sombrío y triste
    de los páramos cruza,
    valle de eternas nieves y de eternas
    melancólicas brumas.
    En donde esté una piedra solitaria
    sin inscripción alguna,
    donde habite el olvido,
    allí estará mi tumba.
    April 24

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXV

    LXV
     
    Llegó la noche y no encontré un asilo
    ¡y tuve sed!... mis lágrimas bebí;
    ¡y tuve hambre! ¡Los hinchados ojos
    cerré para morir!
     
    ¿Estaba en un desierto? Aunque a mi oído
    de la turbas llegaba el ronco hervir,
    yo era huérfano y pobre... ¡El mundo estaba
    desierto... para mí!

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXIV

    LXIV
     
    Como guarda el avaro su tesoro,
    guardaba mi dolor;
    le quería probar que hay algo eterno
    a la que eterno me juró su amor.
     
    Más hoy le llamo en vano y oigo al tiempo
    que le acabó, decir:
    -¡Ah, barr miserable, eternamente
    no podrás ni aun sufrir!
    April 21

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXIII

    LXIII
     
    Como enjambre de abejas irritadas,
    de un oscuro rincón de la memoria
    sale a perseguirme los recuerdos
    de las pasadas horas.
     
    Yo los quiero ahuyentar. ¡Esfuerzo inútil!
    Me rodean, me acosan,
    y unos tras otras a clavarme viene
    el agudo aguijón que el alma encona.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXII

    LXII
     
    Primero es un albor trémulo y vago,
    rayade inquieta luz que corta el mar;
    luego chispea y crece y se difunde
    en gigante explósión de claridad.
     
    La brilladora lumbre es la alegría;
    la temerosa sombra es el pesar:
    ¡Ay!, en la oscura noche de mi alma,
    ¿cuándo amanecerá?

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LXI

    LXI
     
    Al ver mis horas de fiebre
    e insomnio lentas pasar,
    a la orilla de mi lecho,
    ¿quién se sentará?
     
    Cuando la trémula mano,
    tienda, próxima a expirar,
    buscando una mano amiga,
    ¿quién la estrechará?
     
    Cuando la muerte vidríe
    de mis ojos el cristal,
    mis parpados aún abiertos,
    ¿quién los cerrará?
     
    Cuando la campana suene
    (si suena en mi funeral),
    una oración al oírla,
    ¿quién murmurará?
     
    Cuando mis pálidos restos
    oprima la tierra ya,
    sobre la oviddada fosa,
    ¿quién vendrá a llorar?
     
    ¿Quién en fin al otro día,
    cuando el sol vuelva a brillar,
    de que pasé por el mundo,
    quién se acordará?
    April 20

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LX

    LX
     
    Mi vida es un erial,
    flor que toco se deshoja;
    que en mi camino fatal
    alguien va sembrando el mal
    para que yo lo recoja.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LIX

    LIX
     
    Yo sé cuál el objeto
    de tus suspiros es.
    Yo conozco la causa de tu dulce
    secreta languidez.
     
    ¿Te ríes...? Algún día
    sabrás, niña, por qué:
    tú acaso lo sospechas
    y yo lo sé.
     
    Yo sé cuándo tú sueñas,
    y lo que en sueños ves;
    como en un libro puedo lo que callas
    en tu frente leer.
    ¿Te ríes...? Algún día
    sabrás, niña por qué:
    tú acaso lo sospechas,
    y yo lo sé.
     
    Yo sé por qué sonríes
    y lloras a la vez:
    yo penetro en los senos misteriosos
    de tu alma de mujer.
    ¿Te ríe...? Algún día
    sabrás, niña, por qué:
    mientras tú sientes mcho y nada sabes,
    yo, que no siento ya, todo lo sé.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LVIII

    LVIII
     
    ¿Quieres que de ese néctar delicioso
    no te amargue la hez?
    Pues aspírale, acércale a tus labios
    y déjale después.
     
    ¿Quieres que conservemos una dulce
    memoria de este amor?
    Pues amémonos hoy mucho y mañana
    digámos ¡adiós!

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LVII

    LVII
     
    Este armazón de huesos y pellejo
    de pasear una cabeza loca
    cansado se halla al fin y no lo extraño,
    pues aunque es la verdad que no soy viejo,
    de la parte de vida que me toca
    en la vida del mundo, por mi daño
    he hecho un uso tal, que juraría
    que he condensado un siglo en cada diá.
     
    Así, aunque ahora muriera,
    no podría decir que no he vividoM
    que el sayo, al parecer nuevo por fuera,
    conozco que por dentro ha envejecido.
     
    Ha envejecido, si; ¡pese a mi estrella!
    harto lo dice ya mi afán doliente;
    que hay dolor que, al pasar, su horrible huella
    graba en el corazón, si no en la frente.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LVI

    LVI
     
    Hoy como ayer, mañana como hoy,
    ¡y siempre igual!
    Un cielo gris, un horizonte eterno
    y andar... andar.
     
    Moviéndose a compás como una estúpida
    máquina el corazón:
    la torpe inteligencia del cerebro
    dormida en un rincón.
     
    El alma, que ambiciona un paraíso,
    buscándole sin fe;
    fatiga sin objeto, ola que rueda
    ignorando por qué.
     
    Voz que incesante con el mimo tono
    canta el mismo cantar,
    gota de agua monótona que cae
    y cae sin cesar.
     
    Así van deslizándose los días
    unos de otros en pos,
    hoy lo mismo que ayer... y todos ellos
    sin gozo ni dolor.
     
    ¡Ay!, ¡a veces me acuerdo suspirando
    del antiguo sufrir!
    ¡Amargo es el dolor, pero siquiera
    padecer es vivir!

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LV

    LV
     
    Entre el discorde estruendo de la orgía
    acarició mi oído,
    como nota de música lejana,
    el eco de un suspiro.
     
    El eco de  suspiro que conozco,
    formado de un aliento que he bebido,
    perfume de una flor que oculta crece
    en un claustro sombrío.
     
    Mi adorada de un día, cariñosa,
    -¿En qué piensas? -me dijo.
    -En nada... -En nada ¿y lloras? - Es que tengo
    alegre la tristeza y triste el vino.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LIV

    LIV
     
    Cuando volvemos las fugaces horas
    del pasado a evocar,
    temblando brilla en sus pestañas negras
    una lágrima pronta a resbalar.
     
    Y al fin resbala y cae como gota
    de rocío, al pensar
    que, cual hoy por ayer, por hoy mañana,
    volveremos los dos a suspirar.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LIII

    LIII
     
    Volverán las oscuras golondrinas
    en tu balcón sus nidos a colgar,
    y otra vez con el ala a sus cristales
    jugando llamarán.
     
    Pero aquellas que el vuelo refrenaban
    tu hermosura y mi dicha a contemplar,
    aquellas que aprendieron nuestros nombres...
    ésas... ¡no volverán!
     
    Volverán las tupidas madreselvas
    de tu jardín las tapias a escalar,
    y otra vez a la tarde aún más hermosas
    sus flores se abrirán.
     
    Pero aquellas cuajadas de rocío
    cuyas gotas mirábamos temblar
    y caer como lágrimas del día...
    ésas... ¡no volverán!
     
    Volverán del amor en tus oídos
    las palabras ardientes a sonar,
    tu corazón, de su profundo sueño
    tal vez despertará.
     
    Pero mudo y absorto  y de rodillas,
    como se adora a Dios ante su altar,
    como yo te he querido... desengáñate,
    así... ¡no te querrán!

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LII

    LII
     
    Olas gigantes que os rompéis bramando
    en las playas desiertas y remotas,
    envuelto entre la sábana de espumas,
    ¡llevandme con vosotras!
     
    Ráfagas de huracán que arrebatáis
    del alto bosque las marchitas hojas,
    arrastrado en el ciego torbellino,
    ¡llevadme con vosotras!
     
    Nubes de tempestad que rompe el rayo
    y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
    arrebatado entre la niebla oscura,
    ¡llevadme con vosotras!
     
    Llevadme por piedad a donde el vértigo
    con la razón me arranque la memoria.
    ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme
    con mi dolor a solas!

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - LI

    LI
     
    De lo poco de vida que me resta
    diera con gusto los mejores años,
    por saber lo que a otros
    de mí has hablado.
     
    Y esta vida mortal y de la eterna
    lo que me toque, si me toca algo,
    por saber lo qe a solas
    de mí has pensado.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - L

    L
     
    Lo que el salvaje que con torpe mano
    hace de un tronco a su capricho un dios
    y luego ante su obra se arrodilla,
    eso hicimos tú y yo.
     
    Dimos formas reales a un fantasma,
    de la mente ridícula invención,
    y hecho el ídolo ya, sacrificamos
    en su altar muestro amor.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - XLIX

    XLIX
     
    Alguna vez la encuentro por el mundo
    y pasa junto a mí,
    y pasa sonriéndose y yo digo:
    -¿Cómo puede reír?
     
    Luego asoma a mi labio otra sonrisa,
    máscara del dolor,
    y entonces pienso: -Acaso ella se ríe
    como me río yo.

    Gustavo Adolfo Bécquer - Rima - XLVIII

    XLVIII
     
    Como se arranca el hierro de una herida,
    su amor de las entrañas me arranqué,
    anque sentí al hacerlo que la vida
    me arrancaba con él.
     
    Del altar que le alcé en el alma mía
    la voluntad su imagen arrojó,
    y la luz de la fe que en ella ardía
    ante el ara desierta se apagó.
     
    Aun para combatir mi firme empeño
    viene a mi mente u visión tenaz...
    ¡Cuándo podré dormir con ese sueño
    en que acaba el soñar!